Seguía en la carretera, hacía frío. Era tarde, pasaban unos minutos de las doce y mi cuerpo estaba algo cansado y entumecido tras permanecer tantas horas en la misma posición. Tiritaba ligeramente. Entonces llegué, era un sitio frío y totalmente desconocido. Las calles estaban oscuras y el asfalto reflejaba el débil brillo de las farolas. Se podían ver algunas hojas pegadas al suelo, que habían sido aplastadas por el tránsito de horas antes. Fué entonces cuando me dí cuenta de que nunca habia sido tanto yo mismo.
7 Enero, 2008...9:06 pm
Partida y llegada
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