Llegué y ví la puerta cerrada, el corazon aun latía de manera acelerada, podía oir los latidos retumbar en la sien. Las piernas aún me temblaban tras el vano esfuerzo. Intenté abrir la puerta, estaba cerrada con llave. Podía ver la luz bajo la puerta y , si me esforzaba, oía murmullos tras ella. Decidí esperar allí mismo a que abriesen, de todas maneras, ya no tenía a dónde ir. Me sente en el suelo. Las baldosas estaban frías y en el estrecho pasillo no había nungún radiador que rompiese la monótona serie de puertas. Miré el reloj: solo habían pasado unos minutos de la hora señalada. En realidad, ya no me extrañaba ni me enfadaba haberme quedado fuera. Ya dificilmente podía sentir algo que no fuese el cansancio y decepción.
9 Enero, 2008...8:22 pm
La puerta
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