16 Enero, 2008...8:49 pm

Bajo el tejado

Saltar a Comentarios

En el aire flotaba un extraño aroma, como una vieja canción que has escuchado hasta memorizar, pero que ahora no llegas a reconocer. Era mediodía, el cielo seguía cubierto de nubes. Todavía no lograba encajar las cosas en el sitio donde las recordaba, pero sabía que ambas situaciones se fundirían muy pronto. Comencé a andar sin apenas notar como me desplazaba, mi cuerpo no necesitaba pensar. Me fundí entre la multitud. Nadie reparó en mí, ellos atendían a sus asuntos con celeridad y sin pensar en ellos, pero esto les mantenía entretenidos. Yo tampoco reparé demasiado en ellos, lo prefería así. Seguí mezclándome con la gente. Ví como a una mujer con un abrigo rojo se le caía un papel del bolso mientras seguía andando, ví como un hombre de negocios intentaba parar a un taxi sin que este se detuviese a recogerlo, ví como un hombre con barba echaba una moneda a un viejo que tocaba el acordeón cerca de una pastelería. Esto fué todo.

Cuando reparé en ello me había alejado bastante de mi casa, pero no me preocupé demasiado, nadie me esperaba.

Escribe un comentario