Las gotas caen, pausadamente, sin detenerse nunca. Espero a que el charco se haga lo suificientemente grande, hasta poder ver el mar. Habrá que esperar. Todas las noches al dormir me recreo imaginando como será cuando pueda ver el mar, cuando no haya barreras. Antes de eso…antes de eso…van a pasar muchas cosas…quizá me ahogue en mi propio charco, quizá me beba el agua antes de tiempo, y muera de sed cuando llegue el mar. Puede que todo salga como deseo, que todo termine bien, y la espera merezca la pena. Es posible que me esté engañando, que la espera solo sea una vago consuelo ante las pocas posibilidades, ante la facilidad de que no salga todo bien, de que uno de los pilares de unda en el mar, y yo con ello. Quizá cuando llegue no encuentre a quien pensaba, quiza el sitio este vacío.
Para entonces ya habra cambiando todo, el mundo se habrá volcado y las carreteras surcaran el cielo conectado puntos infinitos. Lo que imagino puede ser realidad y la realidad, esta realidad de escasez, el esperar a ver el mar poder probar el tesoro solo sea el recuerdo de una imaginación pasada, un motivo de risa, un aliciente más.
Antes debo esperar, que las gotas caigan…quizá…
1 comentario
10 Mayo, 2008 a las 1:10 pm
Hoy yo te enciendo más que nunca, o eso creo, o eso quiero. Es sólo que a veces esperar se hace tan frustrante…
un beso enorme y gracias por estar ahí