“¡Venga, salta!”, la alambrada amenazaba con el reflejo del cielo blanco. Al saltar, el alambre rasgó mi mano. Broto una linea de sangre, roja. Chupé la herida, el sabor metálico, pesado, inundó mi estómago. Lo importante es no perder sangre, seguir funcionando, tic tac. Seguí andando, como si nada hubiese pasado, unaque no podía evitar mirar hacia los lados cada pocos pasos.
Me afané en seguir a la figura vestida de negro. Su figura se recortaba contra el horizonte de manera qua el color negro se hacia diminuto frente al blanco oscuro del cielo. Legue al borde del acantilado, debajo habia más de lo que ahora se encontraba bajo mis pies, mas hierba verde, corta e infinita. Ví una cascada siguiendo la línea perpétua del acantilado.
Lo que ví, lo que oí allí, al borde del vuelo del río, no se parecía nada a lo que yo esperaba. Esperaba violencia, un salto de el agua, la vida, hacia el infinito. Una muerte segura de la que solo el agua podía salir viva. Pero el agua caía mansamente bajo mis pies, solo se oía el constante murmullo del agua rodando. Miré abajo como el agua se disolvia en infinitas volutas de aire y susurros, deseé bajar, verlo de cerca. Antes de darme cuenta había llegado abajo. El agua ya carecía de interes, destapados todos sus secretos no se podia esperar belleza.
Vi en la distancia a la figura, y animales, grandes. La figura de negro se acercaba a ellos. A medida que se acercaba, ellos, los animales caían. Su sangre comenzaba a manchar la hierba, todo se teñía de rojo y no se podia andar sin observar el espectáculo. Tuve cuidado, no quería mancharme. Me acerque a la figura, “¿qué has hecho?”, secibí su mirada, incrédula, ofendida. “Los has matado”, le dije, y me miró como si lo entendiese todo, como si supiese que había en mi cabeza: “bueno, puede que hayan muerto por mi culpa, pero no mas que por la tuya.” – “No puede ser, yo no les he hecho nada.” – “No esperarás que un animal sobreviva sin comida, ¿no?” Comencé a entender lo que queía decir, comence a sentir asco de mí mismo. Entonces puso la mano en el hombro “no te preocupes, lo hacemos todos.” Eso me hizo sentir mejor.